lunes, 12 de octubre de 2015

PARAMILITARISMO CIBERNÉTICO. VALOR POR TAMAULIPAS (PARTE 3 DE 4)


De acuerdo con la investigación realizada—y cuyos resultados fueron publicados en una entrega anterior, Valor por Tamaulipas parece formar parte de una estrategia de corte paramilitar en la ciberguerra contra el narco en México. Los objetivos de dicha estrategia y sus acciones correspondientes son claros—al igual que en cualquier operación que hace uso de paramilitares—pero lo que sí puede afirmarse es que la participación de este usuario en redes sociales ha contribuido a informar sobre la situación de extrema violencia que impera en uno de los estados más peligrosos de México. Dicha información nos dibuja un estado ingobernable, extremadamente corrupto y bajo control de la delincuencia organizada en diversas regiones.


Esta situación de tremenda inseguridad justificaría de alguna manera el uso del las fuerzas armadas en labores de seguridad pública, es decir, la militarización del estado para retomar el control de los territorios que han estado en manos de la delincuencia organizada. Es importante destacar que aunado a esta aparente estrategia ciberparamilitar, la participación de este usuario de redes sociales ligado a fuerzas del Estado podría también tener como objetivo magnificar la situación de inseguridad y sembrar aún más el terror para seguir legitimando las acciones de gobierno en tierra. Esta estrategia parece haber estado operando en el país desde el inicio de la guerra en el ciberespacio—recordemos los casos de censura a usuarios de redes sociales en Nuevo Laredo, el desarrollo de la plataforma de Blog del Narco y la Operación Cartel.


En el estado de Tamaulipas, donde las redes sociales se usan principalmente para la prevención de SDRs en el contexto de la guerra entre organizaciones criminales y de estas contra el gobierno como tercer actor, algunos usuarios de redes sociales, blogueros, tuiteros, entre otros, manejan una estrategia de desinformación, así como campañas de miedo mediante la difusión de información falsa y rumores (Chuynews.blogspot.mx, 2013a: párr. 3). Este parece ser también el caso de Valor por Tamaulipas en algunas ocasiones; y dichas acciones parecen estar alimentadas por la participación de otros medios formales que operan con una dinámica de reportar sin confirmar hechos (ver Apéndice 1 en la entrega anterior, Parte II de esta serie). En este contexto, “el morbo [ha encontrado] un público ávido de información” (Chuynews.blogspot.mx [blog], 2013b) que, por simple protagonismo o incentivos materiales,[1] contribuye en cierto modo a una estrategia específica de Estado apoyada en la desinformación.


La información que comunica VxT no es del todo certera. En diversas ocasiones, hay evidencia de que Valor por Tamaulipas ha contribuido a la estrategia de desinformación, así como a campañas de miedo mediante la difusión de información falsa, diseño de montajes por imágenes en redes sociales y viralización en las redes mismas—utilizando además los denominados bots (ver Apéndice 2 y Chuynews.blogspot.mx, 2013a). Los patrones son visibles a quien presta atención a los detalles, y encuentra: volantes plantados; mantas inventadas; imágenes que no pudieron ser tomadas por usuarios comunes por la distancia y el riesgo de estar en una escena de crimen; mantas idénticas en escritura y patrones, que no puede colgar fácilmente un delincuente de organización contraria a el grupo local por el riesgo que le representa ser visto por un halcón u operativo de fuerzas armadas; entre otras acciones que dan cuenta de la existencia de paramilitarismo en las redes sociales.


Existen diversos ejemplos de este tipo de acciones y aquí se describen dos momentos importantes en los cuales se registran montajes muy claros. En el primer caso, el objetivo parece ser sembrar el miedo y desviar la atención con información falsa sobre posibles confrontaciones entre dos violentos grupos de la delincuencia organizada. El segundo incidente, que analiza las supuestas amenazas al administrador de la página VxT, pudo haber tenido como fin también sembrar el miedo entre la comunidad virtual y ejercer la censura a través de una supuesta amenaza que podría extenderse a otros usuarios que reportan SDRs en redes sociales. Ambas acciones se pensaron quizás con la intención de controlar a la opinión pública, atemorizarla, y justificar así la continuación y reforzamiento de la estrategia militar anti-drogas/anti-delincuencia organizada.


El 13 de marzo de 2014 aparece la siguiente manta en la página de página de Facebook de Valor por Tamaulipas. Dicha manta se coloca supuestamente en Ciudad Victoria y anuncia la llegada de un grupo afín al Cartel de Sinaloa a la capital del estado, que es supuestamente una plaza de los Zetas. El mensaje iba dirigido a miembros de los Zetas, lo que anticipaba una fuerte confrontación entre dos poderosos grupos de la delincuencia organizada a nivel nacional. Dicho evento es inusual, pues nunca se habían tenido anteriormente reportes de intentos de entrada de miembros del Cartel de Sinaloa a esta ciudad—y esto hace sentido, puesto que no existe incentivo material para que los sinaloenses deseen entrar a la capital tamaulipeca. Cabe destacar que es muy difícil para un ciudadano común y corriente fotografiar una narcomanta de este tipo por el riesgo que esto implica, como se expresó anteriormente. Además, la caligrafía utilizada en la manta no corresponde a la que se aprecia en todas las demás ocasiones—en este caso, el mensaje parece haber sido escrito por una joven estudiante de secundaria o preparatoria.


A raíz de esta publicación—que dejó muchas dudas por el estilo utilizado y los actores mencionados en el conflicto—se realizó un ejercicio de verificación de reportes. Es decir, se trató de confirmar la idea que se tenía que desde la plataforma de Valor por Tamaulipas se trataba de manipula a la opinión pública con información no siempre certera y en apoyo a ciertos intereses, aprovechando la confiabilidad que muchos habían depositado en ella. 


Entonces se elaboró un perfil falso en Twitter de un importante integrante del Cartel del Golfo (un grupo que no tenía nada que ver con la manta mencionada), quien mandaría un mensaje de apoyo al Cartel de Sinaloa. Se creó entonces una cuenta a nombre de Jesús Alejandro Leal Flores (alias “El Metro 24” o “El Simple”), influyente líder del CDG en Reynosa, y el 19 de marzo de 2014 se envió el siguiente mensaje de apoyo en forma de tuit y en el hashtag con mayor audiencia en la región, #Reynosafollow:


Aquí, “El Simple” ofrecía ayuda a la fracción del Cartel de Sinaloa que supuestamente se encontraba presente en Ciudad Victoria para luchar contra los Zetas. En unas pocas horas, se encontró en la página de VxT una nueva fotografía de otra narcomanta más reciente que había retomado esta idea y hablaba del apoyo que daría el Cartel del Golfo al de Sinaloa en un intento por acabar con los Zetas. Dicho mensaje abría la posibilidad de una confrontación sangrienta en la capital del estado, que podría tener graves consecuencias para los habitantes de la misma. 


La reacción por parte del administrador de VxT fue sorprendente, pues se tomó la idea de un tuit enviado desde una cuenta falsa creada para tal fin. Pereciera ser que a VxT le gustó la idea sembrada en el popular hashtag local, pues servía a sus objetivos de sembrar temor y decidió fabricar una nueva narcomanta.


Lo interesante de esta nueva manta fue que utilizaba la misma caligrafía que la primera que se subió a la página de Facebook—aunque supuestamente el mensaje era enviado por diferentes personas (uno era comunicado por el “Mini Lic.” de Sinaloa y la otra manta estaba firmada por “El Simple” del Cartel del Golfo). Debido a que ambas mantas utilizan la misma caligrafía, puede pensarse que fue la misma persona la que redacto ambas mantas; esto representa un gran descuido pues supuestamente estas pertenecían a diferente organización criminal. 


Es muy probable que VxT haya sembrado estas mantas, pues a la fecha se tiene conocimiento de que sólo aparecieron ahí, en su página de Internet.
Finalmente, otro elemento curioso que se ha comentado en varios círculos y que vale la pena mencionar, es la aparente silueta de un militar quien pareciera estar tomando la foto de la segunda manta. Si observamos con cuidado la segunda imagen que se subió a la página, podemos ver la silueta, lo que nos llevaría a pensar que en realidad fue un militar quien tomó la fotografía. Si es verdad lo anterior, tendríamos aún más elementos para ligar a Valor por Tamaulipas con personal del ejército y para apoyar la idea de la existencia de paramilitarismo en redes sociales en la era de la guerra contra las drogas en México.


Otros eventos que vale la pena mencionar y que tiene que ver con una estrategia de desinformación, manipulación de la opinión pública e intento de censura en redes sociales, fueron las supuestas amenazas que recibió el administrador de Valor por Tamaulipas a principios de 2013. Ya para noviembre de 2012, el usuario denunciaba una amenaza por correo (este mensaje solo fue visto por él). Pero fue en febrero de 2013 cuando VxT recibe supuestamente una nueva amenaza—y ahora pública—en un volante cuya imagen sale de la misma página. Más adelante se reproduce la noticia citando cientos de volantes distribuidos en distintas partes de la ciudad capital del estado.


Los medios reproducen esta nota sin verificarla independientemente y aseguran la naturaleza ciudadana del usuario (también sin verificarla), pero toda la mecánica de la operación y la amenaza en sí planteaban serias dudas (Chuynews.blogspot.mx, 2013b). ¿Dónde estaban los demás volantes? ¿Cómo se distribuyeron? ¿Quién los distribuyo y con qué fin? No era claro de dónde provenía la amenaza, y más delicado aún, no se sabía si la amenaza era cierta. Debido a que el único volante del que se tenía conocimiento real fue el que mostró Valor por Tamaulipas en su página web, fueron surgiendo más dudas y entonces nos dimos a la tarea de buscar en redes y hacer algunas entrevistas a habitantes de Ciudad Victoria el día de los hechos para verificar la existencia de los múltiples volantes. El resultado de este ejercicio fue que nadie llegó a ver el volante, ni llegó a tener uno físicamente (Chuynews.blogspot.mx, 2013b).


Lo anterior es problemático, pues pone en duda la autenticidad de la amenaza contra el famoso usuario de redes sociales de Tamaulipas. No obstante lo anterior, la historia es difundida de forma masiva por medios de comunicación (comenzando por la revista Proceso), quienes dan por válida la información presentada por el supuesto perfil ciudadano. Haciendo un análisis profundo de la situación—y tomando en consideración la información disponible con respecto a los antecedentes y desarrollo de VxT—es posible pensar que nos encontramos frente a una estrategia más compleja y de más largo alcance que hace uso de la victimización, a través de amenazas sembradas y una amplia cobertura mediática, con el fin de generar empatía en el ciberespacio. 


Victimización y empatía se fomentan además a través de frases como la siguiente: “Administrar este sistema de colaboración ciudadana me costó la vida, sólo espero que no me cueste la de mi familia” (Hernández  2014: p. 32[2]). El patrón constante es que VxT es la primer fuente de esas amenazas, que podrían aplicar a cualquier otro ciudadano común. Mediante esta estrategia, se logra también atemorizar a otros usuarios de redes sociales y consolidar el monopolio de reportes de SDRs en el ciberespacio.


Finalmente, es importante hacer una crítica a la cobertura mediática de este capítulo de la ciberguerra contra el narco en México. Nuevamente—al igual que en el caso de #OpCartel, los momentos más recientes en la vida de Blog del Narco, y otros intentos de censura en redes, incluyendo el asesinato de María Elizabeth Macías, la Nena de Laredo[3]—los medios de comunicación en general dan como válida información e imágenes visuales proveniente de perfiles anónimos en redes sociales sin verificar la veracidad de las historias ni el origen de la(s) fuente(s). Esta vez (así como en los otros casos aquí analizadas), con la ayuda de los medios de comunicación formales se facilitan las campañas de desinformación y manipulación de la opinión pública.


APÉNDICE 2. Los bots
Un bot es un perfil falso creado para inflar cuentas haciendo que un usuario parezca más popular de lo que realmente es.
Este perfil es también utilizado para mostrar un apoyo ficticio a propaganda en redes sociales al dar “retweet” (RT)[4] en Twitter o un “like” en Facebook[5].
Los bots se usan también para atacar a personas reales en redes sociales, desacreditar, usurpar identidades y manipular opinión colectiva.
Estas personalidades ficticias llegan a ser humanizadas a través de la introducción de una imagen y nombre de una persona real; así llegan a formar parte de una audiencia ”creíble” o un grupo de “activistas” que comunican en Internet mensajes de apoyo a o en contra de alguna estrategia, campaña o política específica.
En ocasiones, los bots son utilizadas para sabotear tendencias en Twitter, al inundar de información basura los #Hashtags populares del momento.
Estas cuentas se manejan con ayuda de plataformas como Tweetdeck y Hootsuite, que permiten manejar múltiples perfiles al mismo tiempo.
Existen empresas de social media que se especializan en la creación de este tipo de perfiles al ofrecer su servicio a clientes del sector público o privado; no obstante, cualquier persona con tiempo disponible y un objetivo definido, puede crear su propio pequeño ejército de bots.

NOTAS:

[1] Esto podría aplicar al caso de la revista Proceso en su cobertura del tema de la seguridad en el estado de Tamaulipas.

[2] Hernández, Luis Guillermo, 2014, “@ValorxTamaulipas: La otra autodefensa”, Emeequis 321, pp. 24-33.

[3] En el caso de la Nena de Laredo, se tiene entendido que “las fotos que algunos medios han difundido de ella son falsas. Las tomaron de Internet sin mayor verificación y cruce de información (Vargas, 2012: párr. 19). También se ha podido corroborar “que [ningún medio] ha publicado la  imagen real de ‘La Nena de Laredo’. En esta cadena de silencios y equivocaciones, la verdad parece cada día más lejana. Con el paso de los meses, parece que el caso quedará en el olvido” (Vargas, 2012: párr. 20).

[4] Esto significa compartir un tuit a todos los seguidores en tu cuenta de Twitter.

[5] A través de un “like”, los usuarios de una cuenta de Facebook señalan si les gusta o están de acuerdo con cierta información o comentario de otra persona en esta red social.

Publicado originalmente en nuestraaparenterendicion


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